Reproducción del laúd de la arqueta de Leyre. Colección de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusí

Reproducción del ‘ūd o laúd de la “Arqueta califal de Leyre”

Febrero de 2016

Para realizar este laúd, el lutier Carlos Paniagua ha tomado como referencia iconográfica la arqueta andalusí de Leyre, conservada en Pamplona en el Museo de Navarra. Se trata de una magnífica obra de marfil, símbolo del poder califal, tallada en el afamado taller de Faraŷ en el año 1004-1005.

Fue realizada para el hijo de Almanzor, según reza en la inscripción que contiene. 

En el medallón central, se aprecia a tres jóvenes músicos sentados con postura informal. Uno de ellos, el músico más destacado, está tañendo este tipo de laúd andalusí de mástil corto.

 

Arqueta de Leyre. Museo de Navarra.

El ‘ūd o laúd andalusí. Refinamiento y lujo

Entre los instrumentos de cuerda utilizados en la sociedad andalusí destacó el ‘ūd, del que deriva el laúd europeo. Este instrumento, esencial en la música árabe, fue introducido en Europa a través de al-Andalus. Fue muy utilizado en la música de la Edad Media, del renacimiento y del barroco. Su nombre deriva del árabe al-‘ūd no solo en castellano, sino también en italiano “leuto” o “liuto”, en francés “luth”, en alemán “laute” y en inglés “lute”. 

Algunos museos tanto nacionales como de fuera de España conservan objetos y piezas arqueológicas de al-Andalus que contienen representaciones del uso del laúd.

 

Bote de Davillier. Museo del Louvre. Realizado en el taller de Cuenca en los siglos X-XI.
Capitel de los Músicos. Museo Arqueológico Provincial de Córdoba. Realizado en Córdoba a finales del siglo X o principios del XI.
Detalle de la Pila de Xátiva. Museu de l’Almodí, Xátiva (Valencia). Obra del siglo XI.
Fragmento de jarra con tañedora de laúd. Museo de la Ciudad, Murcia.Realizada en el siglo XIII en Murcia.
Bote de al-Mugira (detalle). Museo del Louvre. ¿Madinat al-Zahra? Córdoba. Año 968

El laúd de Ziryāb


Ziryāb fue un personaje que llegó a Córdoba procedente de Bagdad en el año 822. Fue un hombre sagaz, inquieto y exquisito que revolucionó la corte califal cordobesa. Algunos especialistas lo han calificado como el “primero de los cantores andalusíes” o el “padre de la música en al-Andalus”. 

En el ámbito musical realizó innovaciones en el laúd clásico. Éste contaba con cuatro dobles cuerdas, y Ziryāb le añadió una quinta para completar su sonoridad:

“… mi laúd, aunque tiene el mismo tamaño y la misma madera que el otro, pesa más o menos un tercio del de mi maestro. Las cuerdas de mi laúd son de seda, no hiladas en agua caliente, que las hace “femeninas” y blandas. La cuarta (al-Bamm) y la tercera las he hecho de tripa de cachorro de león, porque tienen una resonancia, una pureza y una agudeza mucho mayor de las que están hechas de tripas de otros animales. Por otra parte aguantan mucho más el desgaste del roce”.

Gran laudista y cantor, a Ziryāb se le atribuye también la sustitución del plectro de madera o de marfil por el de pluma de ave, para ganar más agilidad y rapidez. Otra innovación técnica que aún continúa siendo utilizada en algunas orquestas de música andalusí de Marruecos y Argelia.

Para saber más


Reynaldo Fernández Manzano, La música de al-Andalus en la cultura medieval, imágenes en el tiempo. Granada, Universidad de Granada, 2012.

VV.AA., El esplendor de los Omeyas cordobeses. Granada, Fundación El legado andalusí, 2001.

VV.AA. Música y poesía al Sur del al-Andalus. Fundación El legado andalusí, 1995.